BIOGRAFIA ESCOLAR
Mi
biografía escolar se resume en varias etapas de mi vida. No cursé guardería por
lo que para mí, todo comenzó en preescolar
cuando tenía 3 años. Era una niña muy inocente además de ser la más mandona que
podía haber en la clase. Mandaba a todos los chicos a hacer algo para mi
beneficio, se puede decir que los tenía a todos a mi disposición, pero mantenía
mi inocencia.
Las
clases, creo recordar, que estaban muy decoradas, llena de dibujos y de
carteles pegados por las paredes. Nos sentábamos todos en grupo, con quien
quisiéramos y, había un suelo donde nos poníamos en círculo para escuchar los
cuentos de las profesoras.
En el
descanso, recuerdo que gritábamos y
corríamos como si lo único que importase fuese que no te cogiera el compañero
para que no nos tocara pillar a los demás y, cómo no, la casa que había en el
patio de arena donde nos metíamos a jugar a las “casitas”.
Poco después
entré en primaria con 6 años. Mi profesora de la que aún me acuerdo, nos
trataba con tal cariño que siempre le decía que nunca quería tener otra
profesora que no fuese ella. Se llamaba Pilar y nos transmitía siempre muy
buenas sensaciones. De toda primaria es de la mejor recuerdos me llevo porque
era muy cariñosa y además de enseñarnos nos hacía feliz en clase.
Las clases
seguían estando muy decoradas, te transmitían felicidad y diversión.
También me
acuerdo de mi profesor de 5º y 6º de primaria que, además de dar las
asignaturas, nos introdujo algo de teatro y para fin de curso montó unas pequeñas obras dónde
hicimos “Macbeth” que me eligió como protagonista, y “Blancanieves”.
Al pasar a
1º de la E.S.O experimenté uno de los cambios más grandes. Me sentía diferente,
ya no era la niña mandona de preescolar, ahora hablo de una niña más cohibida.
Las clases
ahora no parecían como un cuento, noté un cambio radical más serio. Nos
sentábamos de dos en dos, rotando las filas y los compañeros para que todos nos
sentemos con todos.
Durante
mis 4 años de la E.S.O, hicimos excursiones inolvidables como visitar el Lobo
Park, Sierra Nevada, Cazorla y finalmente Madrid en 4º.
Pese a
esto, la E.S.O no fue una de las mejores etapas de mi vida. De hecho, tengo
malos recuerdos en ese colegio.
En 1º de
bachillerato volví a experimentar otro cambio, pero esta vez más grande. Todas
mis compañeras fueron al mismo instituto y yo sola fui al IES Pablo Picasso.
Nunca me arrepiento de haberme cambiado. Al principio estaba sola, sin conocer
a nadie, mientras la gran mayoría ya
eran compañeros. Hoy en día son los mejores amigos que tengo.
Noté un
cambio con respecto a la E.S.O, me di cuenta de que no había aprendido casi
nada, fueron como cuatro años insignificantes en mi vida escolar. Al llegar a
bachillerato noté un cambio de nivel, ya no solo por un curso más avanzado,
sino porque había cosas que yo no había dado y el resto de las personas sí.
En cuanto
a las asignaturas, las que más me costaron siempre fueron Lengua e Inglés. De
ésta última nunca he tenido buenos recuerdos, mi profesora a pesar de ser mi
tutora, era muy dura con nosotros. Una de las asignaturas que más me ha marcado
ha sido Literatura Universal. Mi profesor, José Manuel Mesa supo como
involucrarnos en la Literatura. Nos daba las clases con juegos, trabajos que te
daban pie a querer aprender más. Tengo que mencionar también a mi profesora de
Latín, Virginia. Ella era nuestra madre postiza, no sólo nos daba clase sino
que siempre nos aconsejaba sobre la vida y la considerábamos nuestra amiga.
Tanto en
1º como en 2º de bachillerato nos hemos sentado como hemos querido y con quien
hemos querido, nunca se nos ha reñido por disponernos como queramos.
En febrero
de 2º de bachillerato fue el viaje a Roma. En tan sólo 5 días supimos como
divertirnos y hacer de ese viaje algo único. Los profesores que nos acompañaban
siempre nos decían “No mezcléis los zumitos de limón con los de naranja, que
luego vienen las consecuencias”. Fue inolvidable y muy agotador.
Finalmente
los meses más duros hasta ahora han sido mayo y junio, cuando me aproximaba aún
más a la selectividad. Al finalizar aquel último examen dije para mí “lo hecho,
hecho está “. Tenía bastante miedo por no entrar en magisterio, donde ahora
sigo sorprendida viéndome entre estas clases.
